Larga e intensa. Así se presenta la temporada de alergias en la provincia de Cuenca según las previsiones del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica. Previsiblemente, en Cuenca se alcanzarán concentraciones que pueden superar los 5.000 granos por metro cúbico. “Es una cifra bastante elevada”, alerta Antonio Moreno, jefe de sección del Servicio de Alergología del Virgen de la Luz y presidente de la Sociedad de Madrid y Castilla-La Mancha de Alergología e Inmunología Clínica.
Estos niveles se mantendrán elevados durante más tiempo del habitual a consecuencia de las elevadas temperaturas registradas este invierno y las lluvias abundantes de los últimos días. “Esto hará que los pacientes tengan una sintomatología fuerte que se prolongará más de lo habitual”, explica Moreno.
Las lluvias de las últimas semanas han hecho que la polinización de cupresáceas (arizónicas, sabina, enebro y cipreses) y plataneros haya sido más suave que otros años durante el primer trimestre del año. Eso sí, en el momento en el que dejen de sucederse este tipo de borrascas que traen abundantes precipitaciones “los niveles van a subir muy rápido y en pocos días. Será una polinización explosiva durante el mes de abril”, cuenta el doctor.
Si bien, durante finales de mayo y principios de junio se producirá la habitual polinización de gramíneas y olivos. Estos serán los meses de mayor intensidad para pacientes alérgicos ya que se alcanzarán los niveles máximos de polen en el ambiente. “Fácilmente los síntomas se extenderán hasta julio e incluso más”, dice Antonio Moreno. Si bien, los pacientes tendrán poca tregua este año ya que a partir de septiembre empezarán a polinizar las malezas como la salsola o el chenopodium.
Además, hay que tener en cuenta que los pacientes alérgicos son cada vez más polisensibles, es decir, son alérgicos a más cosas a la vez. Eso sí, lo más habitual son las afecciones por gramíneas y olivos.
INCREMENTO DE PACIENTES
Este es un problema que cada vez va a más, según apunta el alergólogo. Y así lo demuestran los datos ya que en la década de los 70 la población alérgica era inferior al 5% mientras que en la actualidad este porcentaje es del 25%. Si bien, según los últimos estudios epidemiológicos se prevé que en el año 2040 el 40% de los ciudadanos padezca algún tipo de alergia. “Los casos de pacientes alérgicos están creciendo de manera exponencial y además cada vez son más los casos que tienden a cronificarse”, explica. Este aumento se refleja en el incremento de las consultas de alergología que se registran en el Virgen de la Luz. “Cada año atendemos a más”, reitera. De ahí que, desde la gerencia del Área Integrada de Cuenca, se hayan incrementado los especialistas que trabajan en esta unidad, que ya no solo se aborda en el Hospital Virgen de la Luz de la capital, sino también en los CEDT de Tarancón y Motilla. “Ahora somos seis alergólogos en el servicio, uno más que el año pasado, y gracias a este incremento de personal podemos atender a los pacientes de la provincia, algo muy necesario” apunta y reconoce que desde la gerencia se está haciendo un esfuero “importante” para impulsar esta especialidad.

RECOMENDACIONES
Ante este incremento de casos, el doctor Moreno pone el foco en la sintomatología nasal, ocular y bronquial y anima a la ciudadanía a prestar atención y ante la duda acudir al médico. Concretamente, son síntomas de alergia los estornudos en salvo y de predominio matutino, picor, lagrimeo y fotofobia o sibilancias bronquiales. “Es importante no automedicarse cuando se trata de alergia porque muchas veces lo que el farmacéutico da de buena voluntad al paciente tiene más efectos secundarios que la propia alergia”, explica.
En este sentido, el especialista expone que la alergia debe abordarse en tres niveles: preventivo, sintomático y curativo. A nivel preventivo se hacen diversas recomendaciones higiénico-sanitarias como, por ejemplo, usar gafas de sol, no tender la ropa al aire o circular con las ventanillas del coche subidas para evitar al máximo el contacto con el polen. A nivel sintomático se recetan antihistamínicos, broncodilatadores en el caso de los asmáticos y corticoides para aliviar los síntomas, aunque todo ello debe combinarse con la vacuna de inmunoterapia que bien puede administrarse por vía subcutánea o lingual. “La vacuna antialérgica es el único tratamiento que, según la Organización Mundial de la Salud, puede variar el curso de la enfermedad del paciente alérgico”, destaca Moreno. Por ello, siempre se recomienda administrarla ya que el porcentaje de mejoría ronda el 90 por ciento y el de curación el 70 por ciento.
NUEVO HOSPITAL
De cara al inicio del traslado al nuevo Hospital Universitario de Cuenca que previsiblemente arrancará después de Semana Santa, el doctor Antonio Moreno asegura que el Servicio de Alergología “va a mejorar y mucho”. “Vamos a pasar de unas instalaciones modestas a unas de primer nivel. Indudablemente los alérgicos y los alergólogos vamos a ganar mucho”, concluye. Moreno.