“El circo está en un momento muy bueno”

En el año 2013 La Trócola Circo puso en marcha su primer espectáculo, ‘Potted’. Ahí se plasmó la filosofía que la compañía, fundada unos años antes por Andrea Pérez y Jon Sábada, buscaba, que era la innovación en el arte del circo. Desde sus inicios, La Trócola ha creado sus espectáculos con la investigación con objetos como línea principal, conjugando en la escena diferentes lenguajes. R.E.M. es su tercer montaje, y con él estarán el jueves 3 de abril en el Teatro Auditorio José Luis Perales de Cuenca a partir de las 20:30 horas, y sobre el escenario, a parte de Pérez y Sábada, les acompañarán Enrique Navarro Laespada y Mohamed Keita. Cuatro artistas que como explica Andrea Pérez, en esta ocasión, experimentan con camas, que convierten en material conductor de sueños a través de malabares en alturas, verticales, acrobacia, banquina y portes acrobáticos.
¿Qué se va a encontrar el espectador?
Con R.E.M., un espectáculo donde trabajamos las diferentes disciplinas del circo contando nuestros sueños, anhelos y alguna pesadilla. Hemos intentado que los asuntos que queríamos poner en escena fuera bastantes generales, que toquen a todo el mundo para llegar al máximo de espectadores. Así, tratamos el tema de la frustración, que pensamos está muy de actualidad en la sociedad y que es fácil de representar. Trabajamos también la superación, hablamos del trabajo en equipo, de las fronteras, de las despedidas, etcétera. A pesar de que son temas profundos y potentes, los hacemos siempre desde un punto de vista muy positivo, con mucha alegría. Así que R.E.M. es un show muy divertido, con mucha parte de humor y una energía muy positiva.
¿Cómo es la escenografía?
Minimalista, donde la cama será la protagonista. En la compañía trabajamos siempre con un objeto y lo que hacemos es un proceso creativo para descontextualizarlo e intentar buscarle muchas posibilidades. En R.E.M. usamos las camas en relación al tema de hablar de los sueños, con ellas hacemos toda la obra. Cambia mucho su disposición en la escenografía, porque les hacemos de todo. Se convierten en vallas, montamos unas camas encima de otras, las movemos por todo el escenario… Son muy versátiles y es lo que intentamos siempre en la compañía: que con un único elemento contar en escena todo lo que queremos y con él hacer todas las disciplinas de circo que sabemos.
¿Cuáles hacen en R.E.M.?
En este espectáculo hacemos malabares, acrobacia de suelo, verticales, portes acrobáticos y para ello usamos las camas de diferentes maneras. Los artistas de circo somos muy versátiles porque las disciplinas son diferentes unas de otras. Al final son disciplinas muy distintas y creo que los artistas de circo pasamos por muchas, las probamos todas. Luego también el clown está muy metido en el circo, y muchas veces hay un acercamiento, y en ocasiones también metemos música en directo dentro de los espectáculos de circo. En este no lo hemos hecho, pero tenemos una música maravillosa compuesta por Raquel Molano para este show.
Tercer espectáculo de La Trócola ¿Cómo ha sido la acogida por parte del espectador?
Estamos muy felices de continuar haciendo lo que más nos gusta y de sobrevivir dentro del circuito y del sector cultural en general, sobre todo después de la pandemia. Creo que han sido momentos muy complejos para todas las personas, y el sector cultural lo ha pasado regular estos años. Pero aún así, estamos muy felices de poder seguir haciendo circo y de haber montado R.E.M., nuestra tercera producción. Está teniendo muy buena acogida, así que cada vez que tenemos una actuación, lo celebramos.
¿En R.E.M. también tienen una dramaturgia más elaborada?
Sí. Intentamos evolucionar siempre, que es la motivación interna que tenemos: avanzar y probar cosas nuevas. En el primer espectáculo hacíamos investigación con objetos muy pura, con macetas, y en el segundo espectáculo incluimos la música en directo, que era el hilo conductor de todo el show. Ahora hemos querido profundizar en la dramaturgia y contar algo más, poner en escena cosas que queríamos que estuvieran sobre el escenario. Así que hemos indagado más en cómo a través del circo y del teatro físico podíamos contar temas como la frustración, las fronteras o el compañerismo.
¿Qué feedback reciben del espectador?
Recibimos muy buenos comentarios. La dramaturgia se entiende perfectamente, nos dicen que el espectáculo es muy potente. La gente, por lo que vemos cuando acaba, se emociona en muchos momentos del espectáculo y cuando salen al final, lo hacen con una energía muy positiva, nos dicen que se lo han pasado muy bien, se han reído y se han emocionado con los temas que hemos tocado.
¿En qué punto está el circo en la actualidad?
Está en un buen momento. Cada vez salen más compañías y todas tienen un nivel espectacular. Vienen compañías muy fuertes que lo están haciendo muy bien, y eso es positivo para el sector, y además, estamos más presentes en las programaciones culturales. Aunque falta camino por recorrer, esperamos que se confíe en las producciones de circo al mismo nivel que se hace con las de teatro.
¿Un mensaje para el espectador?
Si nos dan la oportunidad, se van a sorprender y se lo pasarán muy bien. Quien viene a ver el circo sale con sensaciones mezcladas porque se sorprenden por el riesgo de las acrobacias y se emocionan con los temas que tratamos. Pero como le pasa a todo el mundo, saldrán del auditorio habiendo pasado un muy buen rato.