Es noticia en Empresas: Gastronomía Restaurantes
Restaurantes

Amōrem, una experiencia única con el producto en origen como protagonista

La nueva propuesta de Aitana Algarra y Alfonso de Dios fusiona en perfecta armonía gastronomía de calidad, diseño y arquitectura en un espacio singular
Fotos: Amōren
02/04/2025 - Las Noticias

La ciudad de Cuenca suma un nuevo espacio gastronómico a su escena culinaria con Amōrem, un restaurante ubicado en la Puerta de Valencia (calle del Padre Ricardo Rábanos, 2) que apuesta por la cocina de producto, el respeto por la materia prima y una cuidada experiencia sensorial. 

Detrás de esta propuesta donde la gastronomía, la arquitectura y el diseño de interior se fusionan en perfecta armonía se encuentran Aitana Algarra y Alfonso de Dios, impulsores de Vibra Burger, quienes dan un paso más en su trayectoria con un nuevo concepto de restaurante que combina un ambiente distintivo con una oferta gastronómica de alta calidad, en la que el producto de origen se convierte en el auténtico protagonista.

“Amōrem es un proyecto que siempre tuvimos en mente, pero que nos costó dar el paso para materializarlo”, explican sus impulsores. “En Vibra estamos en una etapa de crecimiento emocionante, que, aunque gratificante, requiere dedicación y tiempo. Sin embargo, nuestra pasión por seguir aprendiendo y evolucionando en la cocina nos impulsó finalmente a hacer realidad este sueño”, señalan.

Alfonso de Dios cuenta que todo comenzó tras abrir Vibra Burger, cuando se adentró en el mundo de la cocina con una formación especializada en carnes. Lo que empezó como una simple curiosidad se transformó en una de su mayores pasiones. “He invertido incontables horas formándome con grandes profesionales, investigando y perfeccionando mis conocimientos sobre el origen de cada corte, el proceso de maduración y el impacto de las distintas razas y tipos de carne. Este mundo es tan extenso que siempre hay algo nuevo por descubrir, y fue esta sed de conocimiento, junto con otras formaciones en gastronomía, lo que nos motivó a dar el salto con Amōrem”, apunta.

Desde sus inicios, en Vibra Burger se ha trabajado con ese mismo nivel de detalle: “probando, perfeccionando procesos y compartiendo saberes con otros profesionales del sector”. Sin embargo, señalan que rara vez muestran este proceso al público, puesto que prefieren centrarse en lo que realmente importa: “el trabajo bien hecho”. Ahora, con Amōrem, buscan dar visibilidad a todo ese aprendizaje y “ofrecer una experiencia gastronómica única en la que el producto sea el protagonista”.

 

 

“Ofrecemos una cocina honesta, en la que el sabor y la esencia de cada ingrediente brillan por sí solos”

 

La carta de Amōrem se articula en torno a la simplicidad bien entendida: producto de calidad, mínima manipulación y todo cocinado en brasa abierta y horno Josper. Aunque cuentan con algunas elaboraciones más complejas, el objetivo es claro: “ofrecer una cocina honesta, en la que el sabor y la esencia de cada ingrediente brillen por sí solos”.

Este enfoque sigue la filosofía que ha guiado a Vibra desde sus inicios. “La sencillez no es sinónimo de simpleza, sino todo lo contrario. A menudo, cuanto más sencillo es un plato, más exigente es el trabajo detrás de él, ya que requiere que el producto sea excepcional”.

Amōrem traslada esta mentalidad a un nuevo concepto, aunque sus creadores subrayan que Vibra nunca ha sido una hamburguesería convencional. “Ponemos pasión en cada detalle, elaboramos todo en nuestro propio obrador y dedicamos un esfuerzo enorme para alcanzar lo que buscamos. Amōrem seguirá esa misma filosofía, llevándola a otro nivel y compartiéndola con quienes, como nosotros, valoran el buen producto y el respeto por la cocina”.

 

Un local con identidad

El espacio que acoge Amōrem ha sido concebido como un elemento diferenciador. El diseño y reforma del local ha corrido a cargo de Arquitectura Técnica y Diseño de Interiores Javier Valencia Estudio, responsables de dar forma a un entorno que respira dinamismo y energía, respetando la esencia de lo preexistente.

El concepto de diseño parte de la premisa central del proyecto: Amōrem, el amor por el producto de origen. Situado en una ubicación singular, incrustado en una roca, el mayor reto fue “crear un contraste entre lo nuevo y lo antiguo, tanto en materialidad como en forma, hasta llegar al corazón del espacio: la roca, la cueva... el origen”.

El recorrido por el interior del local está pensado para ofrecer una transición progresiva. A medida que se avanza, se potencia la intervención arquitectónica nueva sin ocultar la historia del lugar. Una chapa grecada de acero galvanizado recorre el espacio. En su versión lisa y opaca, oculta las instalaciones; mientras que en su forma perforada y transparente, deja entrever la roca original, protegiéndola y revelándola a la vez. 

Esta transición se ve reforzada por un juego de iluminación que varía sutilmente según la zona, diferenciando estancias y usos. 

Al final del recorrido, el visitante se encuentra con el detalle más significativo: una cueva intacta, sin intervención, donde la piedra se muestra en su estado más puro. Este espacio se convierte así en el verdadero ORIGEN, en la esencia misma de Amōrem.